Radican proyecto Ley para cadena perpetua para asesinos de niños
Un grupo de parlamentarios colombianos radicó este jueves en la Cámara de Representantes un proyecto de Ley por el que se modifica la Constitución y se implanta la cadena perpetua en el país para secuestradores y asesinos de niños.
El vicepresidente Francisco Santos, por su parte, consideró en Bucaramanga (nordeste) que en Colombia debe haber pena de muerte para crímenes atroces como el del niño Luis Santiago Lozano, de once meses, secuestrado y asesinado el pasado fin de semana por orden de su propio padre, Orlando Pelayo Rincón.
La iniciativa para reformar la Constitución quiere incluir un texto en el que se señala que se procederá "hasta la prisión perpetua para los delitos contra la vida y la integridad personal, contra la libertad individual y otras garantías, contra la libertad, integridad y formación sexuales, contra la familia, cometidos contra personas menores de 14 años".
El proyecto fue presentado en momentos en que en Colombia está conmocionada por el asesinato del niño Luis Santiago Lozano por orden de su padre, hecho en el que también participaron dos cómplices y que se llevó a cabo en el municipio de Chía, vecino a Bogotá.
El vicepresidente Santos argumentó que la pena de muerte se debe aplicar "para casos como el del padre que cometió el asesinato del menor".
"Si hiciéramos un referendo para este tipo de actos, estoy seguro de que tendría una aprobación casi que de todos los colombianos", subrayó Santos a los periodistas.
Por su parte, el congresista Simón Gaviria, que fue uno de los proponentes del proyecto para implantar la cadena perpetua, dijo que se pretende agilizar la iniciativa para que tras los ocho debates reglamentarios esa pena sea aprobada hacia mediados del año próximo.
Inconveniencia de la norma y contexto
Por el contrario, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, se mostró en desacuerdo tanto con la cadena perpetua como con la pena de muerte.
"Colombia nunca ha sido amiga de la cadena perpetua ni de la pena de muerte", dijo Uribe a periodistas tras declararse aún atónito por el crimen del niño, cuyo cadáver fue hallado el martes en un descampado.
Uribe pidió para los asesinos una pena de 60 años de cárcel, la máxima que se puede imponer en el país.
Mientras, en Chía miles de personas acompañaron el sepelio del niño, y simultáneamente, en la misma localidad, la audiencia contra el padre asesino tuvo que ser suspendida en un juzgado por cuanto decenas de personas intentaron ingresar al lugar para linchar al inductor del crimen.
Fuentes judiciales revelaron que el padre admitió que fue la persona que organizó todo.
"Conseguí las personas y les pagué. Les di la orden de que desaparecieran el niño", admitió Pelayo Rincón.
Con EFE






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