Muere un indígena con síntomas de fiebre amarilla en región Chaco paraguayo
Las autoridades sanitarias del país suramericano informaron este domingo del fallecimiento de un indígena con síntomas de la enfermedad en el departamento de Alto Paraguay, en la región occidental o Chaco y fronterizo con Bolivia y Brasil.
El organismo sanitario confirmó en un comunicado el envío, este domingo, de un grupo de especialistas para analizar en la comunidad indígena denominada Castilla de Alto Paraguay el fallecimiento de un hombre que había desarrollado los síntomas de fiebre amarilla, enfermedad que se cobró la vida de seis personas en lo que va de año en el país.
Ese caso sospechoso se suma al de un joven que murió el viernes pasado, cuatro días después de haber sido hospitalizado en el estatal Instituto de Enfermedades Tropicales (Lacimet) con síntomas del mal, transmitido por la picadura del mosquito "Aedes aegypti" en las áreas urbanas y del "Albopictus" en la selva.
El Ministerio precisó además que de acuerdo a los primeros informes de la zona en donde se registró el nuevo fallecimiento, hasta donde solo se puede acceder por vía aérea debido a inundaciones, existen otras diez comunidades de indios "fundamentalmente afectadas por la tuberculosis", que también podría ser la causante de esa muerte.
Las autoridades sanitarias confirmaron el jueves pasado la sexta muerte por fiebre amarilla en lo que va de año tras los resultados de los análisis realizados a un joven de 25 años, que falleció el 1 de febrero en el hospital de Clínicas de Asunción, hasta donde fue trasladado del distrito de Lima, en San Pedro (centro), donde comenzó el foco de la enfermedad a comienzos de febrero.
También se han reportado 23 casos de infectados en lo que va del 2008 en el barrio Laurelty de San Lorenzo, a 20 kilómetros de Asunción, y en el departamento de Caaguazú (centro).
Paraguay decretó el estado de emergencia nacional a mediados de febrero ante el riesgo de una propagación de los focos de la enfermedad, que no se registraba en el país desde hacía 34 años.
Las autoridades sanitarias han vacunado a unas 1,3 millones de personas de las zonas de peligro desde que se conocieron los primeros casos del mal y tras recibir cientos de miles de vacunas donadas por varios países de la región.
Además, el Gobierno compró una partida de dos millones de dosis de un fondo administrado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para ampliar el programa de inmunización.
Con EFE.



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