Moura cortó dos orejas en Cali
El rejoneador portugués Joao Moura hijo cortó dos orejas en la segunda corrida de la Feria de de Cali, de la que salió a hombros como salvador de una tarde pasada por agua.
Moura alternó con los diestros Ignacio Garibay, de México, y Ricardo Rivera, de Colombia, todos ellos nuevos en la plaza local de Cañaveralejo, cuyos tendidos se vieron ocupados en dos tercios.
Los diestros se enfrentaron, con voluntad y pundonor, a un encierro de Salento, con la procedencia Santacoloma, que no dio el juego esperado, por el lamentable estado del ruedo.
Garibay abrió el festejo, con un toro de muy pocas condiciones para la lidia, por su falta de acometida y que solamente le permitió al mexicano demostrar un derroche de voluntad.
Al final, el estadio se paró, y el mexicano lo mató habilidosamente. Pitos al toro en el arrastre y silencio para el lidiador.
En su segundo, cuarto de la tarde, Garibay logró algún lucimiento, con un manejo delicado del capote. Unos doblones efectivos acoplaron al toro y pudo él practicarle importantes series de pases sobre ambas manos. Pinchó antes de dejar una entera y escuchó palmas.
El colombiano Rivera consiguió algún lucimiento con su primero, al demostrar buenas maneras en el manejo de las telas, oficio y deseos de agradar, y mover la muleta por derecha e izquierda, con suavidad y temple.
Rivera finiquitó al astado de una estocada entera, rematada con el descabello. Es posible que hubiera cortado una oreja, pero la petición del público se limitó a pedirla oralmente, sin poder batir pañuelos, empapados por la lluvia. No obstante, el colombiano salió a los medios a responder la ovación.
El reverso de la medalla para Rivera fue el segundo, ante la poca colaboración del astado, a pesar de la voluntad del diestro, quien tuvo que abreviar la faena.
Pero con tres cuartos de espada que no fueron suficientes, demoró en el segundo viaje, intentó el descabello y, mientras el tiempo transcurría, sonaron los tres fatídicos avisos. El toro se fue vivo al corral y el público guardó silencio.




