El drama de las ambulancias en Bogotá
La muerte del representante a la Cámara José Fernando Castro prendió las alarmas sobre la eficiencia de los organismos de socorro de Bogotá. Concretamente de la velocidad con que las ambulancias atienden un llamado de emergencia.
Un equipo de Noticias RCN se subió a una ambulancia y descubrió que la mentira y la falta de solidaridad son obstáculos muy difíciles de superar a la hora de atender una emergencia.
En Bogotá el recorrido de una ambulancia se parece bastante a una carrera de obstáculos. A las 3 y 40 de la tarde, un herido por accidente de tránsito esperaba en la Avenida Primera de Mayo con Carrera 30. El tráfico es denso y algunos conductores se vuelven sordos al llamado de emergencia. Hasta los peatones se cruzan en el camino y quitan tiempo que puede ser vital.
Cuando el equipo de la Secretaría de Salud llega la sitio encuentra todo en orden, una ambulancia despachada desde otro sector pudo llegar antes, pero en tres minutos hay otro llamado y en un nuevo recorrido con las mismas dificultades, aunque el camino empeora por el estado de algunas vías.
Sin embargo en el sitio indicado por la llamada al 123 no encuentran ni herido, ni enfermo ni nada. Todo apunta a que es una falsa alarma algo que se ha vuelto peligrosamente común en Bogotá. “En el transcurso de las últimas 24 horas se han realizado 11 desplazamiento de los cuales solamente dos han sido efectivos y 9 han sido falsas alarmas”, dijo Edgar Blanco, médico de la Secretaria de Salud.
También es frecuente que la gente pida el servicio de la ambulancia por descartar un temor o por simple comodidad. “La gente ahora está pidiendo ambulancias para valoraciones en casa, no para el sentido de atención inicial de urgencias”, aseguró, Oscar Tolosa, funcionario de la Secretaría de Salud.
Luego de este recorrido el equipo médico recibe una nueva orden debe ir a Corabastos donde alguien fue herido con un puñal. Hay un tropiezo adicional en este tramo, quien llamó al número de emergencia no indicó correctamente el lugar el sector de la plaza donde estaba la víctima. Después de muchas vueltas alguien les dice que el herido fue llevado a una estación de Policía.
Antes de siete minutos hay otro llamado para ir al barrio Galán, donde nuevamente se trata de una falsa alarma y un esfuerzo en vano más.









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